Pulsating Icicles

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...and of my voice not ever an echo nor a trace.

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Theme by: Miguel
  1. Los nueve monstruos

    Y, desgraciadamente,
    el dolor crece en el mundo a cada rato,
    crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
    y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
    y la condición del martirio, carnívora voraz,
    es el dolor dos veces
    y la función de la yerba purísima, el dolor
    dos veces
    y el bien de ser, dolernos doblemente.

    Jamás, hombres humanos,
    hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
    en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
    Jamás tanto cariño doloroso,
    jamás tan cerca arremetió lo lejos,
    jamás el fuego nunca
    jugó mejor su rol de frío muerto!
    Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
    más mortal
    y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
    Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
    el corazón, en su cajón, dolor,
    la lagartija, en su cajón, dolor.

    Crece la desdicha, hermanos hombres,
    más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
    con la res de Rousseau, con nuestras barbas;
    crece el mal por razones que ignoramos
    y es una inundación con propios líquidos,
    con propio barro y propia nube sólida!
    Invierte el sufrimiento posiciones, da función
    en que el humor acuoso es vertical
    al pavimento,
    el ojo es visto y esta oreja oída,
    y esta oreja da nueve campanadas a la hora
    del rayo, y nueve carcajadas
    a la hora del trigo, y nueve sones hembras
    a la hora del llanto, y nueve cánticos
    a la hora del hambre y nueve truenos
    y nueve látigos, menos un grito.

    El dolor nos agarra, hermanos hombres,
    por detrás de perfil,
    y nos aloca en los cinemas,
    nos clava en los gramófonos,
    nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
    a nuestros boletos, a nuestras cartas;
    y es muy grave sufrir, puede uno orar…
    Pues de resultas
    del dolor, hay algunos
    que nacen, otros crecen, otros mueren,
    y otros que nacen y no mueren, otros
    que sin haber nacido, mueren, y otros
    que no nacen ni mueren (son los más)
    Y también de resultas
    del sufrimiento, estoy triste
    hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
    de ver al pan, crucificado, al nabo,
    ensangrentado,
    llorando, a la cebolla,
    al cereal, en general, harina,
    a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
    al vino, un ecce-homo,
    tan pálida a la nieve, al sol tan ardio!
    ¡Cómo, hermanos humanos,
    no deciros que ya no puedo y
    ya no puedo con tanto cajón,
    tanto minuto, tanta
    lagartija y tanta
    inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
    Señor Ministro de Salud; ¿qué hacer?
    !Ah! desgraciadamente, hombres humanos,
    hay, hermanos, muchísimo que hacer.

    César Vallejo